No. No hay fallo alguno en el título, ni se trata de uno de los venideros episodios del juego. Se trata del misterio que atormenta al jugador “normal” ante este juego. Cuando hablamos de jugadores normales me refiero a:
- Jugador que juega, no que ve jugar (y no, jugar en un stand, ver vídeos o escuchar las conclusiones del listo de turno no cuenta)
- Persona capaz de reconocer que su juego de 60 € no merece ni la mitad del precio invertido (porque se puede gastar dinero en comprar juegos, no es delito ni te van a insultar por la calle por hacerlo).

El caso es que cuando uno enciende su “flamante” PS3 para jugar al mismo espera encontrar, visto lo visto en la web y derivados (en otro momento hablaremos del más que intrigante parecido entre la WWW y el WC), algo así como el mesías de la generación que no llegó hasta que Sony dijo que llegaba. El caso es que dejando a un lado los aspectos técnicos (no entraremos en detalles, decir que están bien es más que suficiente), hay algo que alarma durante las primeras horas de juego: El juego aburre hasta las ovejas. Con enemigos de lo más predecibles por hacer todos lo mismo, con un sistema tan básico (y poco cuidado) de combate (y si, sé que hay más opciones que la del feo disparo) como repetitivo, las fases que llevan hasta la cárcel es lo más pesado que se ha visto en bastante tiempo.
No estoy pidiendo que nos provoque taquicardias a cada paso, pero que vaya, una cosa es empezar despacio y otra dejarnos en estado de sopor profundo. Cuatro intentos (que no “vidas”) me costó aguantar hasta llegar hasta la fase vista en la demo por no soportar tanto aburrimiento. Y de ahí a la carcel de tirón ante un único pensamiento: “No puede ser tan malo”. Sólo con Gore o la demo de KISS: Psycho Circus llegué a sufrir tanto tedio en el avance de un juego.
¿Y esta es la generación que toca?
Bueno, luego llegan las siguiente fases que… pero bueno, eso queda para otra parte del examen de este misterioso juego.

Los lectores dicen