Tras el salto tenéis lo que tuve la infame desdicha de leer fatal en la primera entrega de “El camino del hombre recto” en el primer podcast de la segunda temporada (oficial) de Level Up! Viene a hablar un poco de lo injustamente que se ha tratado a la obra de Raven Software: Wolfenstein. Y es que pese a no alumbrar nada nuevo, el juego nunca mereció ni criticas tan malas en el mejor de los casos, o tan poca atención en el peor de ellos. Adelanto: En el siguiente “El camino…” habrá sorpresita de la que tendréis adelanto este mismo fin de semana aquí en TME. Por cierto, el análisis que comento, ya está publicado, obviamente.

¿Que el Wolfenstein es qué?
Pues una nueva temporada de Level Up! llega a vosotros El camino del hombre recto.
Hoy, pese a ser el primer programa, voy a entrar ya en materia y os voy a hablar un poco sobre cierto juego muy mal entendido y peor pre-juzgado por “los medios”. Este no es otro que la última obra de Raven Software, su visión del universo Wolfenstein.
No voy a entrar a analizarlo. En HardGame tenéis un artículo escrito por xxxxx y si queréis saber mi opinión más concreta sobre el juego siempre podréis leerla en TheMysteryExaminer. Lo que me molesta, lo que me parece digno de clamar al cielo, es el poco interés que se ha mostrado a la hora de analizar este juego por parte de muchos medios y por extensión (y en suma), mucha gente. Ni siquiera tendría pase que ocurriera con algún título menor o alguna serie de juegos más propensa a ello, pero tratandose del padre de todos los Shooters, tiene aún más delito.
Es sangrante, amén de lo muy notorio, cuantos de los artículos sobre el juego se han escrito sin haberse pasado el juego o haber mostrado el más mínimo interés. Es más, si fuera mal pensado diría que la gente de Raven lo ha hecho a posta para desenmascarar tanto currito de revista importante… o mejor digamos popular. Y es que cuando la misma gente que pierde el culo por juegos que muestran todo lo que tienen a la media hora o que hacen poesía de juegos que te venden lo mismo pero más bonito, tiene las agallas de infravalorar o mejor dicho, despreciar un título más que digno, que en muchas ocasiones (más allá de las primeras horas de juego,claro) llega a recordarte viejas sensaciones de “leches, si hay enemigos en varios niveles” y los ya míticos combates contra los enemigos finales de cada zona, recuperados y adaptados estupendamente sus novedades.
Nada, mejor comprobamos durante la primera media hora que en el juego hay pasillos, que se dispara a nazis y nos quedamos con algún detalle para que quede bien el artículo y la nota ya dependerá de cuanto nos hunte la distribuidora en campaña publicitaria.
Pues no, señores mios (lo siento, aún no he encontrado ningún análsis del Wolfenstein escrito por mujer alguna), para hablar de un juego y atreverse a valorarlo, hay que haberlo jugado en profundidad. Y si encima es un shooter, que menos que pasartelo entero, que no te va a llevar un mes entero.
Luego cada cual tendrá el bagaje, el transfondo y los conocimientos para valorarlo mejor o peor, pero qué menos que haber llegado a ver prácticamente todo lo que el juego puede ofrecer.
Sé que es el primer programa y que contra toda la emoción y buen rollo del comienzo, este camino del hombre recto ha venido cargadito de mala leche, pero hay cosas que a mí, como devoto de los videojuegos, no concibo y me duele ver. El oficinísmo es, junto a otros pero sobre todo, uno de los peores males que afecta directamente a que cada vez haya productos más mediocres. Y es que… ¿para qué molestarse en programar algo cuidado y bien diseñado para ser disfrutado durante X horas si sólo te van a valorar las, con suerte, dos primeras? Las consencuencias las podemos ver en la propia gente de Raven. Que tras terminar Wolfenstein han reajustado plantilla para “adaptarse a estos tiempos modernos”.
Tiempos en los que mucho se critica la producción en serie de videojuegos y luego son los propios “enteradillos” los primeros que caen en esa trampa, tiempos en los que los propios redactores no son más que megafonos del “sentir general” entre el resto de medios, tiempos en los que tanto monta monta tanto leer este o aquel medio porque su contenido propio es una mera vestidura nueva para las mismas ideas… Quien lo diría. Hace tiempo cada medio ofrecía algo distinto. Hoy en día, pese a haber ya demasiados medios, es raro que en sustancia haya demasiada diferencia entre ellos. Globalización, dicen. Lastima que en este nuestro terreno, la globalización haya traído que todos aspiren a ser cualquier cosa menos ellos mismos.

Los lectores dicen