Es un tipo de MMO y por tanto en principio no es la clase de juegos que me llama, pero sea porque tenía pinta de algo diferente o por azares de la vida en el periodo de pruebas de su beta tuve acceso a la misma y lo estuve jugando un ratillo. Hoy mismo ha llegado la nota de prensa del lanzamiento del juego de Realtime Worlds por lo que creo que es hora de hablar unas breves líneas sobre All Points Bulletin. Esto entra dentro de la categoría “Unas palabrillas“, por lo que no es un avance, ni un artículo ni nada serio, sólo unas impresiones en forma de pincelada sobre lo poco visto del juego, pero puede dar una idea de lo que nos espera en “San Paro”.

Lo primero que llama la atención del juego es precisamente su estética. Durante todos los menús vemos fondos de tipo muros de ciudad llenos de graffitis y maleantes del estilo drogadictos de películas con pandilleros de Charles Bronson pero aseados. Lo cierto es que si en vez de en un cierto cercano futuro, el juego hubiera sido ambientado en los setenta-ochenta la sensación de estar en “Yo soy la justicia” (en caso de ponerte del lado de los buenos claro). Lo cierto es que en cierta forma el juego toma mucho de ese estilo adaptado a un mundo tipo Demolition Man o Juez Dredd… o directamente el propio mundo de Crackdown (pero sin super-poderes) que para algo Realtime Worlds son los creadores tanto de A.P.B. como del Crackdown). La justicia se reparte a plomo y los malos tienen libre acceso a arsenales. Pero vayamos por partes.

A nivel gráfico el juego no dista mucho de otro gran referente del mismo como son los últimos Grand Theft Auto. Es más jugar a A.P.B. es como hacerlo sin seguir las misiones principales de la serie de Rockstar, pero siguiendo con los gráficos, pese a no llegar a los límites de otros juegos con acabados mucho mejores, el juego como MMO se defiende en este apartado. El uso de Unreal Engine 3 ultra aligerado para crear este mundo le otorga buen rendimiento, apariencia resultona pero sin excesos.
A nivel sonoro, y otra vez al más puro estilo GTA pero algo mejorado, disponemos de varias emisoras, cada una ordenada por género musical. También es posible seleccionar tú que canción quieres que suene. Hasta aquí dices “bueno”, la lista de grupos y temas que dispone el juego no es exagerada pero si variada y con algún grupo bastante conocido (In Flames, Exodus, Dimmu Borgir, Alpinestars,… ), pero lo interesante en cuanto a música es el “programa artista”.¿En qué consiste? Pues en que si tienes un grupo y has grabado alguna canción original tuya, puedes hacer que tu tema suene en el juego. Por el momento la idea es buena y ya hay algunos grupos que han cedido su música.
Sobre lo que es el juego en sí, comenzando por la creación de personaje, el nivel de personalización es bastante amplio, con un editor de personaje que recuerda bastante a los de Bethesda en sus Oblivion por ejemplo, a lo que habría que sumarle obviamente el tema tatuajes variopintos y tal. ¿Y a nivel jugable? Insisto en que la sensación de encontrarnos ante un GTA es recurrente… o mejor dicho ante la vertiente por la que Rockstar no quiso tirar con la franquicia. Me explico: Tras el San Andreas la opción de un GTA Online hizo correr rios de tinta. Al final Rockstar prefirió centrarse en el modo historia y por el momento parece que es la senda que quieren seguir tras lo visto con Red Death Redemption. El caso es que tanto la sensación como el cómo se juega son herencia directa de ese San Andreas, pero adaptada al medio online. Así tú puedes ir haciendo misiones que te manden los líderes de los distintos grupos (vigilantes o delincuentes, dependiendo del bando al que pertenezcas) para ir subiendo reputación con ellos, pero con algunas peculiaridades.
Pongamos por ejemplo que eres uno “de los buenos”, que aquí se llaman los “vigilantes”. Te dedicas a velar por la seguridad de la ciudad de “San Paro” (vaya, un nombre curioso vista la situación de crisis a nivel global… pero sigamos) y para ello de vez en cuando recibes llamadas o bien de misiones que te proponen los distintos jefes de cada grupo de “vigilantes” o incluso te saltan alarmas de situaciones en las que puedes ayudar a otros “vigilantes” a evitar que grupos de delincuentes lleven a cabo sus objetivos. Aquí radica gran parte de la gracia del juego. Me explico: Desde un punto de vista jugable no es más que una misión más, pero la idea de que tú tengas que detener a un delincuente que se trata siempre de otro personaje jugador que está realizando una de sus misiones y no una IA ayuda a que cada situación pueda ser completamente nueva, ya que no se supedita a IAs y además supone un elemento de aleatoriedad difícilmente igualable. Y el que además, tanto delincuentes como vigilantes puedan unirse a situaciones en curso aumenta la sensación de realismo en estas situaciones.
Por desgracia las horas que he probado este juego las he probado sólo, pero con el buen sistema de disparo (para ser un juego del estilo GTA), las misiones de cierta enjundia y la propia ciudad de “San Paro” estoy convencido de que en grupo puede ser una experiencia bastante prometedora. De hecho, una vez que te unes a detener o ayudar en una situación en curso, automáticamente pasas a formar parte de ese grupo de jugadores, lo que te permite ver su situación y medios de comunicación más directos.
Que luego todo lo demás son elementos comunes a otros tantos MMOs (zonas “sociales” donde no se permite la violencia y es el lugar de encuentro para jugadores, facciones dentro de las cuales puedes subir rango según les realizas misiones…), pero creo que la mezcla de juego “a lo GTA“, la buena implementación en el mismo de las misiones cruzadas (un jugador-grupo “vigilante” que trata de detener a otro jugador-grupo “delincuente” que se encuentra realizando sus misiones), la cierta originalidad del emplazamiento y el sistema de música hace de este MMO algo curioso y digno de mención. Y porqué no decirlo: el que se parezca más a un GTA que al WoW ayuda a que sea más llamativo para el jugador que no quiera depender de clanes sino simplemente ver como su reputación en la ciudad crece por hacer el bien o el mal.
Sobre el precio y las cuotas, la información que tenemos es que con la adquisición del juego (cincuenta euros) tienes acceso ilimitado al distrito social del juego y luego 50 horas de juego para las zonas de acción. A partir de esas cincuenta puedes o bien ir comprando “tacos” de 20 horas por 6,29€, o una cuota de 8,99€ por un mes de juego y luego alguna rebaja si lo que coges es por tres o seis meses. Sí, has leído bien, hay cuotas mensuales. Sin duda este es el punto más en contra de un juego que por no aclarar desde un principio que tendría cuotas mensuales (aunque te permita estar en el area social por tiempo ilimitado y la opción de comprar el paquete de horas) hará que mucha gente que lo seguía lo descarte. Además, si tenemos en cuenta que en la radio, muy de vez en cuando, incluirán publicidad, puede que pique un poco más.
All Point Bulletin salió ayer a la venta, por lo que todo aquel que quiera (y esté dispuesto a pagar lo que cuesta) ya puede pasarse por “San Paro” a infringir o hacer cumplir la ley de las calles. Por lo que a un servidor respecta, el juego es entretenido, en grupo promete aún más diversión y si tiene una buena comunidad detrás puede conseguir hacer realidad un amago de MMO que lleve más allá el concecpto de ciudad que vieramos en títulos como el GTA: San Andreas. No obstante, el que finalmente haya que pagar por jugar la salsa del juego que son los distritos de acción y que aun así tenga publicidad en radio (poca, pero haberla la hay), disuade bastante.


No pude seguir leyendo después de ver la palabra ambientación escrita con “h”.
Cristian, ésta es la era de la mala ortografía pero también hay correctores disponibles hasta debajo de las piedras. Yo siempre corrigiendo, que pesado… jajaja
De todas formas, me gustaron mucho tus “palabrillas”.
Saludos.
Si hubiera un ranking, esa en concreto sería la falta que más veces repito con diferencia. Desde pequeño siiiiiieeeeeeeeeeeempre acabo escribiéndola con h de forma tan natural que si no releo lo que escribo no me pega al ojo y este es otro ejemplo.