Al igual que hay cosas a recordar en 2011, también las hay para olvidar. Hagamos un pequeño repaso. Ya aviso que no está todo, por ejemplo la magia negra que atrasa lanzamientos de un continente a otro en plena época digital, pero bueno, hay más.


“Seguidme, conozco el camino”
Modern Warfare 3: Campaña para un sólo jugador. Una cosa es, como sucedía en entregas anteriores de Call of Dutys y Medal of Honors que la guerra no avanzara hasta que no llegaramos nosotros. Oye, vale, ya está. Pero ¿Que ahora la guerra no avance hasta que un compañero de IA más bien cuestionable no abra esa puerta a la que tú has llegado hace media hora?

“Tu a Boston, yo a California”
La dificultad. Ese extraño ser que todos conocen pero ninguno acierta a describir. Unos, la mayoría, lo ven como un tierno cervatillo que hay que mimar para que el usuario no sufra. Otros lo ven como esa estupenda máquina de matar con la que paliar otras carencias (sí, hablo de ti, Dark Souls). Ni tanto ni tan calvo. Es cierto que la dificultad es algo que escasea últimamente en los videojuegos, pero no es menos cierto que esto no se soluciona saltando al extremo opuesto. Sea como fuere, vayamos al extremo que vayamos, prácticamente ningún juego ha ajustado correctamente la dificultad este año. Un debe muy gordo que esperemos se solucione en este 2012.

“Es el mesías: lo sé porque he seguido a muchos…”
Tras la traca otoñal y de principios de invierno, a final de año han salido algunos títulos que a priori me interesaban. Serious Sam 3: BFE y Anno 2070 por ejemplo. Ambos comparten el mismo pecado: querer modernizarse. En el caso de Anno es tan sencillo como que han cogido la genial fórmula de Anno 1404 y no han tenido mejor idea que meterle por el recto la obligación de tener que pasar por un sistema de lanzamiento propio de Ubisoft y luego ofrecer un juego que, detalles aparte, bien pudo ser una trabajada expansión del anterior titulo pero con otro skin. A la hora de la verdad el punto fuerte del título sigue siendo la mecánica heredada de la anterior entrega sólo que ahora con un aspecto peor y a cambio sólo ganamos el tema de elegir si queremos ser ecologistas, que nos apasione la industria o crear un mundo submarino. Pero oye, de lo malo malo, tema del doble login y lanzamiento (steam y Uplay) aparte, el juego sigue siendo el mismo. Peor le ha ido a Sam. TODAS. Repito: TODAS las novedades que implementan son un paso atrás a la mecánica de juego que tanto gustaba de los Serious Sam. ¿Callejuelas estrechas?¿Tener que recargar?¿PODER APUNTAR? Es muy triste que un motor apañado como el que tienen lo desperdicien con tanto intento por ser modernos y que lo que realmente apetezca jugar de este juego sea el modo Supervivencia que es lo más parecido que hay al tipo de juego original (incontables enemigos viniendo a por ti de golpe). Si tienes una mecánica de juego que realmente funciona puedes tratar de mejorarla pero no añadiendo sin ton ni son elementos que le son ajenos.

“Tienes que irte, aún no he visto a mamá”
Skyrim es un claro ejemplo pero claro, pocos se habrán percatado de ello porque “buah, llevo XX horas pero ya es GOTY porque lo que he visto hasta el momento es increible”. Claro. No os diré cuales son, pero todos los finales de las campañas de Skyrim acaban mal y son aún peor llevadas en sus consecuencias en el mundo una vez las terminas. Ojo, que este año hemos estado sembrados en finales malos, pero el caso de Skyrim es el más sangrante dado que, curiosamente, apenas se ha mencionado en los análisis (o batallitas de las pocas horas jugadas) del juego. Skyrim es un juego largo pero no interminable (al menos en lo que se refiere a las campañas principales y dejando ya sólo las misiones infinitas que se generan de forma aleatoria). El problema es que su duración ha sido la excusa para no ver que, como nos tienen acostumbrados, los finales son, posiblemente, de lo peor del juego. Hay otros ejemplos este año de finales cuestionables, pero Skyrim es el ejemplo más claro de cómo ya se da por hecho que no importa acabar mal los juegos porque se seguirán llevando buenas notas si ofreces las distracciones necesarias.

“Que sea añejo no quiere decir que sea clásico”
Me gustan los juegos antiguos. De verdad. Cada año vuelvo a pasarme los Space Quest, vuelvo a visitar Mittledorf en Legends of Valour y vuelvo a Derceto para desentrañar sus misterios… o vuelvo a jugar algún título que vea bien en GOG. Pero ya está. Hoy en día hay suficiente número de buenos juegos actuales para llenar mis horas de ocio como para andar a cada hora recordando viejas historias. Y desde luego hay la suficiente oferta de entretenimiento como para hacer del pasado mi causa perdida de la que erigirme defensor inquebrantable. Se puede criticar que algunos elementos modernos sean metidos a presión como sucede con el Serious Sam: BFE. pero de ahí a continua y constante alabanza del pasado… Ojo, no es que tenga nada en contra de la moda retro que ha llenado este año, pero no hay que volverse talibán de tiempos pasados. Y desde luego hay obras que perduran en el tiempo por ser verdaderos clásicos mientras que otras se ven superadas. No todo lo pasado es clásico.
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