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No es país para viejos (jugones).

Unas breves líneas respecto a lo suscitado por uno de los responsables de la actual línea de los Rainbow Six en Eurogamer.

No voy a entrar a valorar si las muy comprensibles intenciones de conseguir más dinero por parte de las empresas ni la adecuidad de quienes ahora los critican de alzar su (virtual) voz frente a las primeras. Entiendo ambas partes así como podría criticar ambas fácilmente. Me limitaré a decir que cada cual está teniendo lo que se merece.

Estoy convencido de que las compañias saben perfectamente al rechazo que se enfrentan cuando deciden desviar la línea de  progresión de una serie o saga de juegos en dirección opuesta a la que les hizo diferenciarse del resto. Es algo que no se me escapa que tengan estudiado (algunas más que otras,pero todas habrán hecho sus números). Así que los pitidos de oidos que padecen actualmente eran algo que tenían previsto y que probablemente puedan permitirse al ampliar los ingresos de esa nueva generación de jugadores que gentilmente les da su dinero a cambio de productos en los que no se sienten tan inútiles.El problema viene por la otra parte.

Si sacar juegos “hardcore” fuera rentable seguro que no nos faltarían. Pero como no lo es, o se la juegan y aciertan siempre o no duran ni dos telediarios. Esto lo digo por aquellos que “se niegan a comprar juegos mal acabados” (tal y como lo hacen de juegos bien acabados pero que no requieren pagar religiosamente para disfrutar de ellos…¿verdad?).¿Que no se entiende?

Ejemplo: Empresa “X” saca juego “A”. El juego es hardcore a más no poder, no apto para aquellos que no hayan jugado más horas que las que hay en cada día de sus vidas a juegos pro. Pongamos que el juego “vende” (dentro de su target, se entiende). Muchos de los pro no lo comprarán, al menos no de primeras. Y es que a nadie le gusta sentirse inutil en un nuevo juego siendo “el amo” en otros. El juego “A” se hace conocidillo y viene la obvia segunda parte. La compañía echa cuentas de los (escasos) ingresos que supuso el primero y estima el tiempo que le puede dedicar al segundo. Obviamente este tiempo es escaso (aunque con la nueva jornada laboral que se plantea desde Europa quizás… ) y el desarrollo se hace deprisa. ¿Que ocurre? Sale un juego plagado de bugs y claro, los pro que no se compraron el primero ya tienen excusa “no me compro juegos mal acabados”. Y por tanto esa serie más pro que ningún juego pro va a la deriva. Sus creadores tendrán entonces dos opciones. O se prostituyen para que puedan compaginar los (cada vez más) escasos ingresos por tratar de hacer un nuevo juego pro o dejan de hacer juegos tan pros para vender más y permitirse no poner sus culos en las esquinas. 

Sinceramente y aunque me duela porque siempre fue una serie de juegos que me gustó: entiendo la nueva dirección de los Rainbow. No la comparto y por tanto he dejado de comprar religiosamente sus juegos (hasta tragué con el Lockdown, me compré el Vegas y hasta ahí). Ojo, no digo que sean malos juegos. De hecho, si me olvido de que son Rainbows, el Vegas me pareció un juego digno. Pero no son Rainbow Six. Lastima porque por fin incluían el descenso por cuerdas. Cuanto hubiera dado por esa opción en el Black Thorn… 

Así pues, y para ir terminando esta parrafada: si, cada vez hay más juegos “casuals”.  Y sí, Nintendo es el diablo y su Wii las puertas del averno en este sentido. Pero ello no exculpa a los “pro” de pegatina de gran parte de la culpa de lo que estamos padeciendo. Hace poco escuché una frase que se le atribuye a la cultura sueca de que la única mano que te va a ayudar es la que está al final de tu brazo. Pues bien, parece que el mundo “pro” hace tiempo que se olvidó de ello y tiene muñones por mano.

Otra vez vuelvo a sentir esa sana envidia por los “desviaos” de los simuladores de vuelo. Posiblemente, la comunidad más dura (en cuanto a realismo) que existen que no solo saben sobrellevar sus egos, sino que además mantienen su vicio a costa de sus buenos talegozoides e inquebrantable fe. Quien sabe, quizás algún día debieran dar una charla no ya de la mecanica de vuelo de algún viejuno pájaro que voló durante la Segunda Guerra Mundial, sino de cómo han sabido sobrevivir tan bien al paso de los años manteniendo su estilo (por sossspechoso que sea).