No se puede ser imparcial con un juego como Brütal Legend. Puede que sea porque la banda sonora por sí sola ya podría bastar a algunos para disfrutar con el juego. Por otro lado tenemos a Tim Schaffer: Un tipo lo suficientemente… personal para no ser apto para todos los públicos (¿o sí?). Sea como fuere aquí va mi punto de visión personal pero a la vez lo más objetivo posible (que va a ser que no).
El caso es que si ya estas dos premisas (heavy-Schaffer) por sí solas ya era suficiente para temerse un posible pestiño o soñar con una obra de arte, juntarlas era altamente temerario. Y encima resulta que el juego protagonizó un culebrón de los que acaba en tribunales. El resumen de este culebrón sería: “Double Fine (empresa que se montó Tim junto a otros disidentes de cierta compañía Lucasiana) estaba con Activision a la hora de hacer Brütal Legend. Resulta que el juego no tiraba como los jefes esperaban y de pronto Schaffer y los suyos se quedan sin ese gran apoyo de capital. No obstante y gracias a dar muestras de lo que prometía el juego, consiguen otro inversor: Electronic Arts. La cosa se acelera y cuando por fin parece que Double Fine (perdón, ¡¡DOUBLE FINNNNNNNNE!!) va a terminar de parir su criatura vuelve Activision y comienzan a correr comunicados de demandas.” La única consecuencia que nos importa de todo esto es que hace ya dos semanas un servidor pudo ir a la tienda y comprar el juego.
Y ahora, aquí es donde debería empezar a hablar del juego… pero va a ser que no. Primero porque sería un mal precedente hacer lo que se supone que debo hacer (gratis, al menos). Y es por ello que vamos a olvidarnos de Brütal Legend, Eddie Riggs, Tim Schaffer, Electronic Arts, Activision… Volvamos a los viejos tiempos, los buenos tiempos, cuando la música era de calidad…Bueno, no tanto. Dejémoslo en cuando nacieron las vacas sagradas (tampoco hace falta viajar mucho más allá). Para aquél entonces la figura del pipa ya estaba presente en su ausencia de focos. Haciendo todo aquello que las grandes estrellas no querían o no podían (tanta mala vida que llevaban…) llevar a cabo. Cosas como montar el escenario, afinar todo, comprobar micros, desmontar el escenario,… Los tiempos cambiaron y pasaron de tocar en poco más que tablones con focos poco más potentes que algunas linternas actuales a grandes escenarios frente a miles de personas con toda clase de efectos de luz, fuego, sonido, pirotecnia… los dioses eclosionaban y las noches se llenaban de gritos desgarradores, poses emblemáticas y metal en vena. Tiempos en los que parecía que nada podía fallar al son de los temas más míticos del heavy.Tiempos en los que podías estar currando donde fuera, que al escuchar alguno de los himnos podías llegar a sentirte un auténtico rebelde con los testículos de acero dispuesto a pasar por encima de quien fuera. Diantres, tiempos en los que no tenían cabida medianías actuales de “bah, yo puedo escuchar cualquier cosa” y hasta donde las mujeres eran más heavys que cagar tachuelas. Parecía imposible que todo aquello fallara… hasta que falló. No se quiso ver que la cosa perdía fuerza cuando llegaron ciertas alocadas y la cosa degeneró hasta extremos que se acabó dando por bueno algo que juntaba a gente demasiado dispar. A partir de ahí ya se llamaba heavy a cualquier cosa.
Hasta la fecha (otra interrupción que no tiene nada que ver con Brütal Legend pero que al final resultará que sí) ha habido pocos juegos que hayan tratado directamente el tema heavy. Sí, ha habido juegos que lo han tratado mejor o peor. Desde los ya blandengues juegos musicales evolución del Simón que son los Guitar Hero-Rock Band a juegos como Will Rock que empezando con Twisted Sister tenía una banda sonora aceptable. Pero fuera de ello a la mente me vienen pocos títulos centrados en este universo. Tenemos por un lado el Kiss Psycho Circus: un juego de acción en primera persona alrededor del oscuro mundo que los buenos de Gene y compañía tuvieron a bien crear para asustar a las ancianitas. A nivel de diseño era loable. Diseño artístico me refiero, porque a nivel jugable mezclaba elementos novedosos pero poco afinados (un latigo, por ejemplo, que juntado a que se supone que eres un seguidor de Kiss que se pintará como ellos, y que vas recogiendo sus botas y demás no habla muy bien de según que orientaciones… :p) con un desarrollo de juego soporifero (a niveles inauditos… como anecdota ha sido el único juego con el que me he dormido jugando). Algo más antigua es la aventura gráfica del Mundo de Wayne. Una aventura gráfica sacada para tratar de sacar algunos dinerillos del tirón que tenía Mike Myers antes de pegar el pelotazo con las últimas entregas de Austin Powers. Hasta aquí los juegos normaluchos, porque luego estaba Heavy Metal: FAKK2 con su segunda parte (y es que la primera era una película animada). Juego en tercera persona donde controlabas una heroína inspirada en cierta mujer de cierta revista heavy. Sin ser tan icónico como lo es Brutal Legend era un primer acercamineto. Y digo primer porque hubo un juego anterior a Brutal Legend que resumía todo lo que a la postre ha sido la aventura de Eddie Riggs de forma muy sistemática. ¿Su nombre? Metal Maze. Os lo podéis bajar desde este glorioso enlace. Un grupo de por aquí (con miembros de Leioa, Getxo,etc) llamado Valhalla sacó en su día cierto disco (Nightbreed) que llegó a mis oídos no por ser heavy, sino porque era el “disco heavy que trae un juego”. Investigando un poco más me enteré que era la misma gente que vi un par de años antes en unas fiestas tocando la canción del tanga que os podéis descargar desde el mismo link. En ese juego ya vemos un heavy cargandose todo lo que se interpone entre él, la birra y la nena a base de tocar la guitarra que lanza rayos y con la ayuda de Halford (te puedes convertir en él si coges… el latigo, otra vez). Fricada, pero ahí está el dato. Ahora volvamos al juego que nos ocupa.
Pues bien, Brütal Legend es la excusa perfecta para que al menos durante las más de diez horillas (misiones secundarias incluidas) que dura el juego un apasionado de aquellos tiempos pueda llevar a cabo el sueño de todo heavy de bien de zurrar a los falsos, acabar con los emos y derrotar al demonio para llevarse a la chica a ritmo de buen heavy metal.
La premisa es simple: Tu eres Eddie Riggs, el pipa que tras vivir tiempos mejores ahora le toca padecer ser el pipa de un grupo nu-metalero. Desde el comienzo Tim demuestra varias cosas: por un lado que cuanto menos conoce la mitología heavy. El diseño durante todo el juego es “de libro” dentro de lo que es el mundo heavy. Desde “los monumentos” que van de guitarras a cuchillas brotando del suelo a un rompeholas compuesto por amplificadores gigantes cada lugar del juego demuestra que hay por lo menos cierto estudio de lo que ha sido la iconografía heavy. Lo mismo ocurre con algunos de los no demasiado variados tipos de personajes del juego. Desde los más míticos heavys de cuello desproporcionado a razón de agitar las melenas durante años a emos con sus flequillos y camisetas a rayas, pasando por lo más característico del hair y glam metal de pelos cardados y adornos horteras a más no poder. Además luego hay algunos efectos y parajes muy bien detallados como por ejemplo las nubes y lluvia sobre la novia-emo, toda la fauna de la zona boscosa, todo el territorio helado… en general todos los parajes están realmente bien diseñados en lo artístico. Nada, en el sentido de diseño chirria dentro de este heavy universo. Nada… salvo casos puntuales y que nos retraen a épocas de egos imperiales. Así, llegamos a uno de los puntos más “rosas” del juego. Evoquemos el primer trailer del juego. Si, aquél que aún tenía el logo de Sierra. El cambio de compañía ha propiciado que se haya perdido en el olvido y los retales que quedan por youtube y demás no tienen los derechos de la canción, pero tal tema no era otro que The Mob Rules, con el genial pequeño en tamaño pero gigante en personalidad Ronnie James Dio. Pues bien, resulta que con el cambio de compañía entra en escena otro personaje épico del mundo heavy: Ozzy Osbourne. Dentro del mundillo heavy es de sobra conocida la poco cálida relación entre ambos cantantes y, qué curioso, tras anunciarse la presencia de Ozzy de pronto The Mob Rules desaparece de todo tracklist y Dio, que iba a aparecer en el juego cuanto menos prestando su voz a uno de los personajes, casualmente tampoco tiene sitio. Esto no pasaría de mero cotilleo si no fuera porque hay localizaciones muy centradas en toda la iconografía de Ronnie… hasta el extremo que el universo Holy Diver ha sido blasfemado completamente. Pase que le roben la iconografía de los encapuchados adoradores, pero que metan en el submundo de los titanes (tan característico de las portadas de DIO) a Ozzy suena a recochineo. Lo que peor sabe, no obstante, es que no se trata de algo que se les pueda haber escapado, ya que el propio Jack Black conoce bastante bien a Dio, hasta el punto de haber aparecido en uno de sus vídeos o haberle dedicado canciones o, ya en el extremo, haber aparecido en la gran película Pick of Destiny que protagoniza, cómo no, el sr. Black . Puro fetichismo, si quieres, pero cosas como esta son las que gente a la que en teoría este juego debiera adorar tiene en cuenta.
Dejando ya los temas del salsa rosa metalero a un lado, volvamos al juego. Ya he comentado que a nivel gráfico el juego tiene todo lo que se puede esperar de un mundo heavy. A nivel sonoro, y volviendo a dejar de lado la ausencia de Dio en todas sus vertientes (sus discos con Black Sabbath, Rainbow, Heaven and Hell, DIO,…) que encajaban mucho mejor que la mayoría de temas de la que se compone la gloriosa banda sonora, el juego no tiene pegas en este sentido. Si ya la lista de temas es digna de elogios, la propia música compuesta específicamente para el juego cubre de maravilla todo las escenas en las que no disfrutamos de temas de los Judas Priest, Black Sabbath, Accept, Angel Witch,… Tal y como dije en su momento en el especial Brütal Legend del que formé parte en Level Up!, puede que de algunos grupos falten temas más míticos y que hubieran encajado igual de bien o mejor que los seleccionados (los temas de Manowar son para dar de comer aparte teniendo tantos y tantos temas mucho mejores y más fácilmente adaptables) faltan también grandes bandas como Kiss, Led Zeppelin (meter un ataque con un Zeppelin en llamas y no meter ningún tema del grupo…),… ¿he dicho ya DIO? Pero bueno, lo que hay cubre bastante bien el expediente y sirve para abordar la mayoría de ramificaciones del mundo heavy (si,no te meten Iron Maiden, pero te meten a cambio Angel Witch que sigue siendo heavy británico de principios de los ochenta, más conocido como el New Wave of British Heavy Metal, por ejemplo) . Por tanto a nivel gráfico y sonoro el juego muy bien.
Las voces… bien, veamos: yo lo he jugado entero en inglés. Cuando probé la demo probé en castellano y en inglés y pese a que Segura no lo hace nada mal (viene a demostrar su bagaje como doblador… porque señores, este hombre además de hacer Torrente, Potxolo y Borjamari, El día de la bestia y alguna que otra peor película, es doblador de cine profesional), quería primero pasarme el juego tal y como ha sido concebido y luego ya lo probaría en castellano. El caso es que con las voces originales, el juego no desentona. Tampoco es que el bueno de Jack Black haga demasiadas maravillas (aparte del grito de decapitación), pero por lo demás ningún personaje pierde y escuchar a Lemmy, Halford, Lita… suma enteros sí o sí. Por tanto en cuanto a voces, en inglés, el juego genial. En castellano, en cambio, no es precisamente Segura el punto débil. Es más, puede que de largo sea el mejor. El problema es que el resto de voces no cuajan, especialmente la de “la chica” de Riggs. Entiendo que tal y como comentó Santiago Segura, lo hicieron sin poder ver las situaciones en las que se encontraban en el juego, pero definitivamente hay pasajes donde las voces desentonan demasiado. Por tanto a nivel voces muy bien en inglés y aprobado raspadillo en castellano por lo pulcro que lo hace Segura pero lo leído del resto.
Ahora bien, llegamos a temas escabrosos. Volviendo al tema del primer vídeo, en aquél veíamos cómo el juego prometía un viaje lleno de acción, sangre y mutilaciones a través de enemigos hasta llegar al trono del heavy metal. Sí, en un momento del vídeo Eddie mandaba atacar a sus compañeros con los cuernos, pero ya está. Salvo muy adentrado en el desarrollo nunca se vio nada de una fase estratégica. Pues cual es tu sorpresa, cuando te has pasado el juego, que sin comerlo ni beberlo te has tragado combates estratégicos que encumbran cada fase. Esto es bueno y es malo a la vez. Quiero decir: No es lo que en un principio se prometía (hack and slash puro y duro) y precisamente el lugar de ese tipo de juego ha sido usurpado en el juego por unas fases de estrategia que por otro lado se hacen bastante llevaderas e imprimen el único punto donde la dificultad de juego se puede llegar a parecer a Brutal.
Porque seamos sinceros, si todo el juego hubiera sido un Hack and Slash del tipo que se nos ofrece en el resto de nuestro viaje, además de poder hacerse monótono, hubiera sido un verdadero paseo (lo cual no quita que hubieran estado bien más combates contra monstruos como la araña metálica o… el final). El juego en este modo ofrece otras virtudes, como poder montar casi cualquier animal salvaje que nos encontremos tras domesticarlos (esto se suma al hecho de que cuando estemos junto a unidades aliadas podamos usar efectos combinados), realizar saltos increíbles con el coche, encontramos puntos de observación, lugares que además nos desbloquean canciones o liberar estatuas de dragones atados, lo cual además de darnos fans nos dará mejoras para nuestro personaje… Y digo conseguir fans porque aparte de para lo que veremos en la fase de estrategia, esos fans son nuestra moneda de cambio. Una vez encontremos una entrada al mundo subterraneo podremos comprar mejoras para el coche, nuevos combos de ataque, hachas y guitarras con distintos poderes, conseguir que se esculpan las caras de los personajes en la montaña,… lo que sea con tal de que todo quede más heavy aún. Luego ya nos encontrar puntos que nos permiten desbloquear todos los sólos de guitarra del juego. Desde el primero que sirve para dar brio a tus tropas a algunos tan impactantes como el de hacer caer un dirigible en llamas ya comentado anteriormente. Pero eso conlleva una reducción increible de la dificultad.
Tras haber terminado el juego en Brutal, sólo hubo UN momento en el que me quedé sin poder avanzar y ese fue el segundo enfrentamiento entre escenarios. Y es que hasta en este aspecto el juego es marca Schaffer. Las fases estratégicas son: cada bando tiene un escenario y será lo que tenga que defender del enemigo. De él salen las unidades que vas llamando. Estas unidades se pueden ir consiguiendo a medida que ganas fans, y estos fans brotan de geisers alrededor de los cuales podrás montar puestos de merchandising para por un lado conseguir fans más rápido y por otro evitar que el enemigo los tome. A partir de esas premisas el juego consiste en conseguir fans para conseguir unidades mejores (puedes evolucionar tus escenarios para llegar a llamar las unidades más imponentes) y tomar tantos geisers de fans como puedas para que tu rival no gane fans y saque más unidades. Si tu héroe muere reapareces otra vez en tu escenario. ¿Lo demás? Comandar a tus tropas heavys como mejor puedas con los escasos recursos para ello que dispones y rezar por que el enemigo se distraiga. Lo cierto es que al final tu personaje está casi más de apoyo que ser la pieza clave. Desde ese momento de dificultad algo superior en adelante todos los combates de este tipo Riggs sólo lo usé para tocar los solos más poderosos que inclinaban la balanza hacia mi lado y como mucho acabar con las unidades enemigas más peligrosas.
No son fases demasiado divertidas, no aportan nada al genero y si bien, como digo, le dan algo de variedad al juego, pueden llegar a hacerse tediosas porque rompen un poco el ritmo de juego. Quizás más jefes finales en vez de estos combates hubieran cuajado mejor. Pero insisto, de otro modo, el juego sería demasiado sencillo y como las misiones secundarias tampoco brillan especialmente, tiene cabida este modo.
He hablado de las misiones secundarias… pues bien: dejando a un lado dos misiones secundarias simplemente BRUTALES y que no se repiten más en todo el juego, las secundarias básicas se dividen en: carreras contra un ogro mecánico descompensada desde el punto de vista de que por mucho que refuerces tu coche si el rival te toca TU te descontrolas y si tu lo envistes… TU te descontrolas por lo que finalmente acabas teniendo que ganar sin tocarle y aprendiéndote el recorrido, misiones de emboscada siempre iguales y donde sólo varía el rival que depende de la fase de juego en la que estés, misiones de grúa donde suben tu coche Deuce (y mira que no meter ni el tema Deuce de los Kiss…) a una grúa y desde ella y junto a un pequeño grupo de unidades eliminar cuantos enemigos se acerquen y misiones de señalizar puntos para el cañonero, una misión parecida a la anterior pero donde tú vas marcando a la torre con su cañón donde disparar y gracias a lo cual deberás eliminar las tropas de unidades que te vengan (pese a que tienes algunas tropas y tu propio coche para acabar con lo que se te escape de los cañones). Todas bastante similares y que acaban por hacerse rápidamente repetitivas.
Hablemos ahora de la historia. Ya conoces la premisa: pipa heavy eventualmente de grupo numetalero que tras caérsele encima el escenario despierta en un mundo heavy. Buen comienzo. El problema es que a partir de ahí la historia tiene demasiados altibajos. No momentos, ojo. Es decir, los dos momentos cuando Eddie grita DECAPITAIXXIIOONNNN son, especialmente el segundo, épico a más no poder, pero lo que es la historia tiene demasiadas lagunas para ser algo del bueno de Tim. Especialmente mal hecha está la ruptura que sucede casi a mitad del juego. Muy, demasiado, forzada. También se deja mucho de lado un desarrollo mayor de ciertos personajes lo cual, tratándose del mismo Tim Schaffer de Psychonauts es aún más grave. Vamos, que más que una historia lo que tenemos es una serie de situaciones hilvanadas como se ha podido. El mal CoD ya afecta hasta a los más grandes… penitenciagite hermanos.
Y luego tenemos, ya para terminar de ver los apartados, el multijugador. Si no os habéis saltado el tan mal escrito párrafo en el que lo describo, es una parte más bien intrascendente de lo que se esperaba del juego que no obstante se convierte en la piedra angular a la hora de jugar con los amigos. Pudiendo elegir entre las distintas facciones que hay en el juego, tendremos que conseguir que nuestro concierto sea el más molón… haciendo desaparecer al resto. Pobre y recordemos que este modo se anunció al poco de entrar Double Fine al programa de desarrollos externos de Electronic Arts.
Así pues vemos que este Brütal Legend, fuera de gustos personajes, tiene un buen apartado técnico pero un diseño de juego cuestionable. O lo que es lo mismo: nada que criticar en cuanto a decisiones artísticas (Dio aparte) pero sí en cuanto a juego. Misiones secundarias repetitivas, “elemento ¿¿¿¿¿central?????” del juego (el de la estrategia) poco inspirado y de mero trámite (pero con la punta de dificultad mayor de todo el juego, mucho mayor incluso que el combate final que debería haber sido el no-va-más), comportamientos extraños del vehículo,… Y hasta aquí todo lo criticable. El problema es que es Tim Schaffer, que es un juego sobre el universo heavy y que tiene algunos de los elementos que recordaré por más años yo como oyente y conocedor del mundo heavy y además jugón. O lo que es lo mismo: no es un juego perfecto de principio a fin, tampoco es un Psychonauts,… por lo que un análisis frío y sesudo debiera situarlo entre los juegos del montón que cada año pueblan estanterías como idóneos receptores de polvo. Pero con todo lo que tiene el juego, y que después de terminarlo, hace ya un par de semanas, siga pensando que de aquí a unos años seguiré recordando el grito de DECAPITAIXXIIOOONNN o alguna que otra escena friki-heavy del juego me impide no juntarlo con alguna de las joyas personales de estos últimos años. No en el mismo grupo que un Mass Effect, STALKER o Morrowind, pero sí en el de un ARMA II, los Condemned,… juegos que sabes que no son de lo mejor del año (o sí) pero que por A o por B se te quedan grabados en tu retina de jugón.










Muy de acuerdo con lo que dices….pero…vamos a ver…repetitivo? pues como los CoD, mass effect y el oblivion…como un GTA…
Historia cogida por los pelos? esto… no se..quizas no sea un juego de tronos, pero para ser un juego basada en el mundo del metal esta bastante bien hilada y le da explicación a todo los matices del mundo del metal del juego (porque hay emo, demonios, etc etc)…tanto como llega eddie al mundo del metal…como lo que sucede hasta que lo terminas te hace estar enganchado a la pantalla para ver que pasa y eso que no soy metalero…que si lo llego a ser me correria de gusto…. Si es que joe, hay giros en el argumento y situaciones que no te las esperas para nada.
Luego las frases de estrategia le da una vidilla diferente, por mi parte, esta bien implementada porque rompe la monotonía de los sandbox.
Hacia tiempo que no disfrutaba tanto de un juego, es un juego que te hace disfrutar como cuando eramos niños y jugabamos a la nes o la super nintendo, con esa ilusión.
Y en el 2012, me he vuelto a pasar este juego dejando de lado a skyrim porque acaba aburriendo siempre lo mismo, o jugar al BF3 o al CoD.
Para mi la pega que he visto mas grande que te terminas el juego y te quedas con la cara de…coño ya esta? porque quieres más, yo me he quedado con ganas de más es como esas películas que no quieres que se terminen nunca, que una vez que te terminas te quedas con un sentimiento de tristeza porque ya esta, ya no hay mas.
Viniendo de quien viene (el bueno de Tim Schaffer) el listón estaba alto. No es un juego malo pero tiene muchas cosas que se han quedado a medias. Eso sí, el grito del combate final es épico y heavy como pocas cosas en el mundo :p