ADVERTENCIA:Si eres de los que quiere juegos origjnales a más no poder, que no hayas jugado nunca a nada parecido, por favor, deja de leer este artículo. The Mystery Examiner tiene cosas mucho más interesantes para tí que un artículo que va a hablar, además del juego, sobre de cuantos juegos bebe para ofrecernos las pocas y pasajeras horas que dura. Así que ahorratelo y disfruta del resto, porque un resumen rápido sería: Trine es un “The Lost Vikings” pero con los tres personajes metidos en uno, que tiene enemigos del tipo Ghost ‘n’ Goblins y que pese a ser en dos dimensiones está hecho en tres y en el que tendrás que hacer uso de la física para conseguir llegar a ciertas zonas, como en Little Big Planet y con gráficos que parecen la evolución de los OddWorld.
Vale, veo que sigues leyendo, luego no te quejes que no te lo advertí.

CUANDO UN JUEGO TE RECUERDA A OTROS
Y es que Trine, el hasta la fecha último juego de Frozenbyte, poco tiene de original. Comenzando por una historia genérica de un reino que cae en desgracia y “tres” héroes deben salvarlo y terminando en su sistema de juego. Pero bueno, no nos adelantemos y vayamos por partes. Como te he dicho, la historia, contada en forma de cuento, nos narra nuestras aventuras a lo largo de un reino imaginario en el que un buen día los muertos se levantan y comienzan a sembrar el caos. De fondo tenemos tres artefactos mágicos que tienen todo el poder necesario para someter su mundo y que debemos recuperar.

Nuestros tres personajes tampoco van muy allá en lo que a novedades se refiere:
Tenemos un mujeriego mago de nombre Amadeus que se topa en este berenjenal de buenas a primeras. En principio puede crear un par de cajas y hacerlas levitar (puede “mover” cualquier objeto “movil” siempre y cuando él no esté encima) pero según suba de nivel (cosa que se consigue recolectando cincuenta botellas verdes), podrá ir mejorando. Además de poder llegar a crear más cajas simultáneamente,podrá crear tablas (útiles cuando no quieres jugartela saltando al vacio o como tapón de gárgolas escupe-fuego) o ya por último pirámides flotantes (útiles como punto intermedio en abismos demasiado grandes o para llegar a sitios demasiado altos).
También tenemos guerrero estereotipo del soldados fortachón y marrullero que responde al nombre de Pontius: Con su espada y su escudo es la fuerza bruta del grupo y el más útil cuando el enemigo está encima. Según mejore, podrá hacer más daño, coger objetos grandes para desplazarlos y hasta llegar a lanzarlos.
Y finalmente la ladrona Zoya que equilibra tanta testosterona que, como siempre, viene a representar la agilidad y el tiro con arco.Sus mejoras la permitirán desde lanzar más flechas normales a lanzar flechas de fuego. Además, dispone de un gancho con el que se puede ir colgando de tablón en tablón (no piedra) cual gusano cualquiera.
A lo largo de los niveles, en cofres, podremos encontrar diversos objetos que mejoraran o dotarán de algunas interesantes cualidades a nuestros personajes. Así por ejemplo podremos tener desde habituales anillos que dan más energía, a escamas de pez que permitirán respirar bajo el agua a aquél que lo lleve. En muchos casos una correcta coordinación de nuestros personajes nos hará la vida más sencilla. Lo que difiere, al menos en parte (porque obviamente ya hubo quien lo hizo antes), del resto es que al principio del juego nuestros tres amigos tienen un percance y acaban compartiendo el mismo espacio-tiempo durante todo el juego. Digo que comparten espacio-tiempo porque su “unidad” empieza y termina en el momento que pasas a controlar uno u otro personaje en el mismo sitio que estaba el anterior. No es que compartan un mismo cuerpo, dado que la muerte de uno no supone la muerte de los tres, simplemente es que cada vez sólo podremos controlar uno de los tres personajes y el cambio sucede en el sitio donde estaba el anterior, como quien se cambia de ropa.
¿QUÉ TIPO DE JUEGO ES TRINE?
Pues nos encontramos ante un juego de plataformas de toda la vida al que, verbigracia de la moda de hacer uso de las físicas, además de dichas plataformas deberemos de tener en cuenta, al menos en parte, las leyes de la física y gravedad para conseguir acceder a las zonas que deseemos. Digo al menos en parte porque si bien en gran medida el resultado es aceptable y los niveles están correctamente diseñados para un uso aceptable de las mismas, cae en ciertas incongruencias que, si bien puntuales y poco concluyentes en lo que respecta a nuestro avance, si que llegan a hacer que te plantees si se ha dejado así por las prisas o porque realmente no se percataron de ello. Me refiero por ejemplo a temas como que las flechas de nuestra arquera pueden desplazar objetos, pero no pueden derribar los cristales de energía o botellas con experiencia que, por otro lado, si pueden desplazarse con cajas. Sea como fuere, y dejando detallitos del estilo, cabe destacar el hecho de que la solución a los “puzles” que suponen algunos niveles no siempre es única y muchas veces será posible solventarlos de la forma que queramos a partir del personaje que queramos que sea quien nos lleve al otro lado.
¿ALGO MÁS?
Además de lo de dar saltos, evitar caer en fosas de lavas o pinchos, ser descuartizado por guillotinas gigantes o ser pasto de las llamas por bolas de fuego proveniente de gárgolas, nos encontraremos a lo largo del juego con una escasa aunque suficiente variedad de enemigos-esqueletos. Vienen a cubrir las variedades obvias en estos casos: los soldados rasos armados con su espada, aquellos que tienen arcos para dispararnos desde la distancia, aquellos que además de espada tienen escudo, los que pueden lanzar fuego por la boca a un corto alcance y finalmente dos tipos de enemigos finales que se limitan a golpearte si pueden alcanzarte. Son esqueletos, muertos vivientes a los que poco se les podría exigir, pero si al menos que supusieran algo más de reto.

Y es que es ahí donde radica parte del problema de Trine. Tiene unos bonitos gráficos, no hay pegas en que sea un juego que funciona en dos dimensiones pese a sus objetos en tres, tampoco tengo nada que objetar ni a la música (una bonita banda sonora que endulza aún más el cuento que se nos cuenta mientras avanzamos) ni a las voces (estas en un aceptable castellano).La mayor pega de este juego es la falta de reto que supone incluso en modo difícil. No ya porque es complicado que te maten a los tres personajes (que vuelven a la vida una vez “activas” la bola-punto-de-control) o porque sea un juego que no te va a durar demasiado. El problema radica en que en ningún momento llega a suponerte un reto con enemigos muy fáciles, puzles demasiado sencillos y el excesivo número de puntos de salvado en niveles que tampoco son tan largos. De hecho pocas veces tendrás que re-hacer algún tramo del juego y eso quieras que no hace que si bien no se te haga repetitivo, le quita parte de la gracia a conseguirlo.

CONCLUSIÓN
Por tanto, ¿es un mal juego? No. Trine es un juego muy conocedor de sus limitaciones, con escasas pretensiones y que ofrece lo que promete: un juego de plataformas basado en la física. Con elegantes gráficos y que cumple sobriamente en todos los aspectos salvo en aquél en el que los juegos de plataformas siempre tenían su “cosa”: la dificultad. Tras haberlo terminado en apenas tres días no intensivos, trato de recordar y sólo una última fase (muy divertida, eso si) en la que debes conseguir llegar al nivel superior antes de que la lava acabe contigo (cosa que no le sonará a nadie…) fue la que me hizo comenzar de nuevo en tres ocasiones jugando en difícil. Demasiado poco reto incluso para alguien poco experto en este tipo de juegos, por lo que Trine queda relegado a juego resultón apto para regalar a algún muy joven familiar o conocido que quiera jugar a un juego de plataformas en PC.
Lo mejor: Juego de plataformas sincero consigo mismo, con decentes y coloristas gráficos y donde destacan la última fase y por el camino algún que otro puzle.
Lo peor: Su escasa (por darle algo) dificultad o mejor dicho, la falta de reto real, lo relega a una audiencia escasa estos días: jugadores jóvenes de juegos de PC.


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