Age of Empires II: Age of Kings
Publicado el 24 del 11 de 1999 en Gamesreview.
Age of Empires no necesita introducción. Simplemente decir que fue el mejor juego de estrategia del año pasado y que vendió, junto con la expansión El Auge de Roma, más de tres millones de copias en todo el mundo. Su éxito consistió en la atención que Ensamble Studios prestó a todo tipo de jugador, desde el explorador pacífico, que desea pasarse un buen rato, hasta el puro estratega que necesita las más avanzadas técnicas de gestión del imperio, y un entretenido modo multijugador en el que confrontarse con sus
contrincantes en Internet. Age of Empires II es un juego de combate donde podremos crear nuestro propio imperio en la Edad Media. A lo largo de 1.000 años tendremos que convertir una de las 13 civilizaciones en un poderoso imperio para dominar el resto de las civilizaciones antes de que ellas nos dominen a nosotros.
Para empezar, hemos de felicitar a los programadores por el excelente vídeo introductivo, una auténtica maravilla que nos deja con un buen sabor de boca nada más instalar el juego. Una vez ya dentro del menú, la musiquilla ambiental y los modos de juego en los que elegir te hacen pensar que, a pesar de ser un escenario por fuera distinto, ya habías estado aquí antes. En este primer menú puedes ver: modo un jugador, modo multijugador, crear o editar mapas o campañas, campaña de aprendizaje, historia de las civilizaciones o jugar en la Zone de Microsoft. Dentro del modo un solo jugador, pues casi lo de siempre: Modo campaña, modo regicida, modo mapa aleatorio, y el de combate total. El modo campaña, siendo la parte primordial del modo un solo jugador, es una delicia. Puedes elegir entre cinco lideres históricos a los que unirte en sus cruzadas particulares: William Wallace, Juana de Arco, Saladino, Genghis Khan y Federico Barbarroja. Las campañas, según parece basadas en hechos reales, están muy bien entrelazadas, aunque se nota la predilección de los programadores por las más universales, como por ejemplo la de Juana de Arco, mucho más trabajada que alguna de las otras, pero de todas formas, están muy bien narradas.
Los modos de juego
El modo regicida se basa en simples reglas: cada jugador tiene un rey al que ha de defender, un castillo, unos cuantos aldeanos (4) y un jinete de reconocimiento, de modo que, cada uno se tendrá que buscar la vida para conseguir o bien matar a todos los reyes contrarios, o bien conseguir todas las reliquias durante un tiempo que aparecerá en la esquina superior de la pantalla.
El modo de mapa aleatorio es similar al regicida, solo que ahora partes de cero, con unos cuantos aldeanos, tu centro urbano, y poco más. Ya el modo de combate total es el no va más en cuanto a juego ofensivo, ya que te dan mucha madera, oro y alimentos, para que prácticamente solo te preocupes de crear mas unidades y atacar hasta que solo quede uno en el mapa. Elijas lo que elijas, una música ambiental casi de lujo (cabe la pena destacar que la mayoría de archivos sonoros del juego están en MP3) te acompañará a lo largo del juego, sin que en ningún momento te resulte monótona, gracias a su variedad y calidad.
La sección de historia es una de las sorpresas más gratas con las que me he encontrado. En ella nos viene una pequeña referencia de lo que fue de cada una de las 13 civilizaciones con las que podemos jugar en el AoE2. Aparte, también nos viene información adicional sobre los tipos de batallas del medioevo o las batallas de diferentes tipos de unidades. Aunque no deja de ser meramente anecdótico, son pequeños detalles que agrandan el juego en cuanto a empaque.
El modo multijugador recoge la forma típica para hacerlo (es decir, fuera de la Zone, con posibilidad de conexión vía módem, serie, IPX o TCP/IP para Directplay o TCP/IP para red local). Vamos, nada nuevo, pero que nunca ha de faltar. Los que alguna vez hayan jugado en la Zone de Microsoft ya sabrán a lo que se enfrentan cuando entran ahí: Unos apartados fríos, pero efectivos, en donde encontrar a gente contra la que jugar. Bien, no hace falta más.
Novedades
Desde el principio, como en la campaña de aprendizaje liderada por Sir William Wallace, se nota como el equipo de Ensamble Studio haya tratado de llevar lo más lejos posible todos los apartados que hicieron grande la primera entrega. En lo que se refiere al modo campaña, las primeras misiones son mas bien aconsejables a los novatos del juego, que necesiten acostumbrarse al manejo de las unidades y al sistema de construcción de los edificios. A partir de la sexta misión podemos apreciar algunos de los cambios más interesantes. Es aquí que se nota que Age of Empires 2: The Age of Kings es algo más que una expansión del juego. Se trata de un paso adelante en cuanto a la complejidad de lo que puede dar de sí este género, manteniendo todo lo que lo hizo famoso, pero añadiéndole poco a poco los alicientes que lo convierten en un señor título de estrategia en toda regla.
Uno de los cambios más destacables en Age of Empires II es sin duda la posibilidad de organizar nuestros ejércitos en formación, además de decidir la actitud que han de tomar frente a un enemigo. Podemos elegir que formen alrededor de un monje que transporta una reliquia y que no ataquen a no ser que sean atacados primero, que usen una formación cerrada para causar más daño en un área especifica y que estén en actitud activa (es decir, que ataquen a todo lo que vean), o incluso que formen abiertos para explorar más terreno y que no ataquen a los miembros de otras civilizaciones. Desde la formación en línea, a la de en cuadro, escalonada, de flanqueo u horda, hay para todos los gustos.
El apartado gráfico es otro de los apartados (valga la s.) que han sido mejorados. Ahora los edificios son más acordes con el tamaño de los personajes, tiene más detalles, y son una verdadera gozada. Hay castillos, grandes molinos, universidades, monasterios, herrerías, mercados y un largo etc.
Para evitar que más de un personaje se nos perdiese entre tanta maravilla, cada vez que tu unidad queda tapada tanto por edificios como por bosques, veremos la silueta de nuestro hombre (o mujer) con el color de la civilización a la que pertenezca. Y aun y así, si no quieres andar escudriñando todos los edificios, ahora dispones de una tecla de búsqueda automática de unidades civiles inactivas, y otra para militares.
¿Cómo conseguir los recursos?
Al igual que en las versiones anteriores, hay 3 materias principales: La comida, la madera y el oro, pero ha cambiado la manera de conseguirlas. Para hacer un ejemplo, cuando una unidad tuya pasa lo suficientemente cerca de un rebaño de ovejas, estas pasan a ser unidades tuyas y las puedes enviar ceca de tu molino, para ahorrarte el peligro que supondría enviar a tus débiles pastores a traer la carne desde lejos, y hacer que estos trabajen más rápidamente.
Aun así, los ciervos, los frutos del bosque, o los peces no pueden cogerse a nuestro placer, así que habrá que ir a por ellos, con todo el riesgo que esto conlleva, incluso si los aldeanos van escoltados. Si eso de la caza y la pesca no es lo tuyo, puedes esperar que tus dotes de comercio solvente tu vagueza cadazora, elaborando alguna de las materias para ponerlas en venta en el mercado. Existen dos maneras de comerciar: Comprar y vender recursos a cambio de oro, o establecer rutas de comercio con otros jugadores. Puedes comerciar con cualquier jugador (aliado, neutral o enemigo), pero si comercias con un enemigo es muy probable que ataque tus unidades comerciales: La carreta de mercancías o la urca, para el comercio marítimo.
Hablemos ahora de las unidades nuevas. En síntesis no es más que la actualización y adecuación histórica de las clásicas, pero es una gozada poder usar ballesteros, arqueros, lanzadores de hachas, samuráis, caballeros de la Orden Teutónica, paladines, mamelucos, lanzapiedras, catapultas o arietes.
A parte por su indiscutible valor estético, los castillos tienen otro tipo de utilidad. Puedes hacer que tus unidades se escondan en ellos y engañar a tus adversarios en las partidas multijugador, sacándote el as de la manga en el momento menos esperado. En caso de ataque, el centro urbano ofrecerá amparo a nuestros aldeanos gracias a la opción de la campana. Cuando veas que los enemigos están asesinando a tus pobres aldeanos, pastores, minero o leñadores, si la haces sonar, hará que todos ellos se refugien rápidamente en el centro urbano. Y es una opción que acabarás usando más de una vez ya que, lejos aun de ser brillante la inteligencia artificial te pondrá en apuros en más de una ocasión. No se puede comparar con lo que se siente al ganar a un ser humano mediante de la red, pero si que te sube mucho el acabar las difíciles misiones del modo campaña, aún jugando en modo muy fácil te veras sorprendido por lo complicado que son las campañas.
¿Es oro todo lo que reluce?
Pero no es oro todo lo que reluce. Se le pueden achacar fallos, menores, pero fallos. En primer lugar, las secuencias de victoria podían haber sido mucho más trabajadas, ya que tras una dura y larga batalla, el ser recompensado solo con unas palabras de aliento es algo decepcionante. Por otra parte, y ya puestos a pedir más, me hubiese gustado por ejemplo que las catapultas, en vez de lanzar solo piedras, pudiesen tirar carne podrida, con lo que las ciudades enemigas fueran hervidero de plagas y pestes, tal y como se hacia en el medievo. Por pedir que no quede…
Por lo tanto, sería injusto tildar a Age of Kings como expansión del primer Age of Empires, tal y como lo fue El Auge de Roma, ya que hemos apreciado mas trabajo que en la expansión. Admitiendo que este juego puede acabar por mucho tiempo con tu vida fuera de lo que es el medievo, le faltan cosas: Parece estar dirigido al modo multijugador, que si, es una gozada, pero hemos de pensar también que muchos no nos lo podemos permitir ya sea por medios financieros, o por medios de fuera de nuestro alcance (a saber: timofonica, estafanet?.). Sin duda, el editor de mapas y campañas abre los horizontes, y puede que con el tiempo veamos representaciones de grandes batallas de manos de algún hábil jugador, o esperemos que la ampliación del mismo (si, si…ya es seguro que la va a haber, por lo visto ambientada en el nuevo mundo, y no dentro de demasiado según rumores por ahí.) Esperemos que los Age of Empires venideros vayan mejorando la saga pero sin perder la base sobre la que se sustenta su éxito, como ha ocurrido con Age of Empires 2:The Age of Kings.
Lo Mejor: Las formaciones, el entorno, la jugabilidad, la mejora de la IA, la dificultad de las campañas y el hecho de que no necesite ningún parche, y las 2.000 ptas de desembolso para usuarios registrados de una versión previa de AoE.
Lo Peor: Las tres caras de la portada de la caja. Son realmente de mal gusto.



